La producción de leche en la vaca depende del sexo del ternero.





En los mamíferos, la reproducción tiene un efecto muy importante en términos de costes energéticos de la hembra, la mayoría de ellos durante el periodo de lactación. La síntesis de la leche en este periodo requiere en parte la movilización de reservas corporales.

Durante mucho tiempo se ha especulado si el sexo del feto afectaba o no a la capacidad de producir leche de la hembra gestante. En un reciente trabajo publicado en la revista Plos One, investigadores estadounidenses han demostrado, analizando las producciones lecheras de casi un millón y medio de vacas,  que efectivamente el sexo del feto tiene un efecto significativo en la producción de leche de la subsiguiente lactación. En este sentido, las vacas lecheras producen más leche si gestaron una hembra que, si por el contrario, fue un macho.

Además, también demostraron que el sexo del feto gestado en el primer parto tiene efecto persistente en la producción de leche, ya que cuando el primer parto es de una hembra, la producción de leche se incrementa una media de 445 kilos en las primeras dos lactaciones.

Es evidente que los estados nutricionales y endocrinos de la madre afectan a la progenie, sin embargo, el efecto contrario, en el cual la progenie tiene la capacidad de afectar la fisiología de la madre, pocas veces se había estudiado. Este trabajo pone de manifiesto que la cría, desde el útero, regula o programa de alguna manera el desarrollo y la función mamaria de la madre.

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